¿Por qué es malo tener un novio 

o novia no cristiano?

Quizás ya conozcas este versículo, pero de todos modos comencemos por la Biblia:

«No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad?

¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo?» (2 Corintios 6.14-15)

Antes de avanzar, quiero hacer una aclaración sobre la segunda parte de este versículo. No es que la Biblia esté equiparando literalmente a los no cristianos con la maldad, o con el diablo. El chico o la chica que te gusta puede ser muy bueno, incluso más «bueno», generoso, caritativo, etc. que muchos de tus amigos cristianos. Lo que está queriendo resaltar el versículo es que un creyente y un incrédulo son tan diferentes entre sí como la justicia y la maldad, como la luz y la oscuridad, como Cristo y el diablo … lo que hoy diríamos «como el agua y el aceite», pero más aun, porque las cosas que menciona el versículo no solo son diferentes e incompatibles, sino directamente opuestas.

 

Ahora vayamos a la primera parte, de la cual surge la famosa cuestión del «yugo desigual». El yugo es una pieza de madera que se pone en el cuello o en la cabeza de dos animales de tiro (en general, bueyes o mulas) para que, colocados uno al lado del otro, formen lo que se llama

«yunta» y tiren juntos de un arado o de un carro. La Biblia nos advierte sobre el yugo desigual porque el ser distintos en algo tan fundamental como lo es la fe, nos impide tirar en forma pareja junto con la otra persona. De esta manera, el carro (que puede ser la relación en sí misma, o el hogar, las finanzas, la crianza de los hijos, etc.) no avanza, o avanza en forma despareja, o lo hace en la dirección equivocada.

 

Por otra parte, también tienes que evaluar si con esa persona podrás compartir las cosas que son más importantes para ti. Esto es necesario en toda buena relación. Y, se supone, las cosas de Dios son lo más importante para ti … ¿Cómo te sentirás cuando no puedas pedirle a tu novio que oren juntos por algún tema que les preocupe, o que ore por ti en alguna situación especial? Es más, si él no cree que Dios exista, entonces cuando tú estés orando, desde el punto de vista de él estarás hablando con el techo, o con las nubes, ¡o sola, como una persona loca! ¿Cómo te sentirás cuando, al poner tu diezmo, tu novia te diga que estás «tirando el dinero», y te reclame que por qué no lo usas para otra cosa? ¿Cómo te sentirás, en última instancia, al pensar que aquella persona a la que tanto amas estará contigo sólo por un tiempo limitado, y que luego se irá a pasar la eternidad a otra parte (separado de ti y de Dios)?

 

Por último, recuerda que en una relación tan estrecha, siempre (aunque no sea de manera intencional ni consciente) uno es una influencia para el otro, y viceversa. Esto es cierto también para las relaciones de amistad fuerte, y otros tipos de relación cercana. Puede ser una influencia positiva o negativa, pero siempre la habrá, porque pasamos tanto tiempo con el otro que nos vamos «moldeando» y pareciéndonos cada vez más al otro. Una relación sentimental con el tiempo va modifcando nuestras actitudes, pensamientos, sentimientos, prioridades, etc. Y aunque es cierto que esto pueda hacerle bien a tu novio o novia no cristiano, debes pensar en qué modo te afectará a ti recibir la influencia de un no creyente.

 

Hay una ilustración muy común para estos casos. Imagina a una persona de pie arriba de una mesa, y a otra persona de pie en el suelo. Si se toman de la mano y cada una intenta jalar de la otra para llevarla hasta donde ella misma está (el que está arriba intenta subir al otro, y el que está abajo intenta bajar al otro), entonces … ¿quién piensas que es más fácil que consiga su objetivo? ¡El que está abajo, por supuesto! Esta metáfora ilustra muy bien lo que con demasiada frecuencia sucede en la realidad: Una chica cristiana se pone de novia con un chico no cristiano (al revés, por supuesto, también funciona) con la esperanza de «cambiarlo», de «convertirlo», para luego poder ser un yugo parejo. Pero con el tiempo ella termina apartándose, porque él «tira más fuerte» y ella está tan enamorada que ya no le puede «soltar la mano». Esto no sucede de un momento para el otro, sino que es muy sutil, y a veces lleva meses. De a poco, junto a este chico, van cambiando los amigos, las costumbres, los límites … y cuando ella se da cuenta de lo que está sucediendo (si es que se da cuenta) ya es demasiado tarde. Es muy triste pero es real, lo he visto cientos de veces, y por favor no creas que serás la excepción porque lo más probable es que no lo seas. No intentes tú sola «rescatar de la perdición a tu príncipe azul». No intentes tú solo «salvar a tu princesa de las garras del mundo». No juegues al «llanero solitario». No funciona así. Si alguien te gusta tanto, intenta primero invitarlo a tu grupo de jóvenes o a tu iglesia, deja que él o ella recorra esa parte del camino por su cuenta (no arrastrado por el enamoramiento hacia ti, sino por el enamoramiento hacia Dios), rodeado por un grupo de amigos cristianos, y luego, dentro de un tiempo, ves qué pasa … Te ahorrarás riesgos, y a la vez le permitirás a él o a ella iniciarse en los caminos de la fe concentrado o concentrada en lo más importante.

(De paso, si no la leíste antes, te recomiendo que leas también la respuesta a la pregunta anterior …)

La santidad es imposible ¿Por qué debemos intentarla entonces
La santidad es imposible ¿Por qué debemos intentarla entonces

 


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