Los Apóstoles y Profetas Modernos

Gracias por acompañarnos en este nuevo video, de una serie que estaremos publicando cada tiempo. Con el fin de ayudar a comprender mejor el plan de dios para nuestras vidas.

 Es triste ver en la televisión con temática cristiana, medios seculares y escuchar en la radio, como gente con mucho poder económico populariza doctrinas y enseñanza, que se oponen a la sana doctrina de la fe y la salvación.

Se oponen a los principios de fe y esperanza, que fue dada por Jesús, en la palabra de dios. Como se moderniza la iglesia con corrientes de modernidad, valga la redundancia, para presentar un evangelio diferente al que nos fue dado por Jesús. Como por falta de conocimiento de la palabra de dios, muchos son llevados como ovejas al matadero, y los oídos de muchos les carcomen, por escuchar doctrinas  acorde a sus preferencias, para que justifiquen su actuar.

 Como gente que desea servir y seguir a cristo, es confundida u engañada, por estos falsos profetas y apóstoles modernos.

Y como es posible que aun existan creyentes, que meterían las manos al fuego por ellos, que se sometan obedecer, servir y seguir ciegamente a estas personas.

Falsas promesas de sanidad, a cambio de dinero, aceites y brebajes mágicos, que son promocionados en los pulpitos, apóstoles que se creen Dioses e imperios multimillonarios, que crecen sin control, mientras sus seguidores están la pobreza, segados, enriqueciendo a estos libres sin cuestionar.

Amados hermanos, esto no es lo que significa ser cristiano, esto no es lo que Jesús nos enseñó, esto no es cristianismo, es mercadeo, es mercancía.

Como lo dice segunda de Pedro 2:3 al 22.

Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales, ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno, los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;

y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados  (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), 9 sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío.

Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores, mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor. Pero estos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores.  Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición. Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam, hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.

Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre. Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido, de los que viven en error.  Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció.  Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas, son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.

Es tiempo de despertar, no hay tiempo y el que queda es poco.

 Iniciemos el tema.

Los Apóstoles y Profetas Modernos ¿Existen o no existen apóstoles y profetas en nuestros días? Originalmente publicado el 3 de junio de 2013 por el Dr. Juan Colón Muñoz Es sumamente interesante ver como hoy día hay “pastores” que tienen más títulos que llamados. Se ha levantado una moda de supuestos “apóstoles” y “profetas” que pretenden engañar a muchos, interpretando los sagrados textos bíblicos fuera de contextos, y arrastrando multitudes al engaño. ¿Ha visto usted como la gran mayoría de esos “apóstoles” y “profetas” predican temas basados en la prosperidad financiera mientras que ellos mismo se lucran con los millones de dólares que reclaman de sus seguidores? Realmente, ¿qué significa la palabra: “apóstol”? Para aquellos que desconocen su definición, “apóstol” significa: “enviado”. Y se refiere única y exclusivamente a los hombres que Dios llamó para levantar su Iglesia y establecer los fundamentos de la doctrina de Jesucristo en la época de la Iglesia primitiva. Estos eran hombres que, como Pablo, viajaban constantemente, estableciendo nuevas congregaciones y reforzándolas por medio de sus enseñanzas. Una de las características del apostolado es que los apóstoles fueron llamados directamente, y cara a cara, por Jesucristo mismo, (con la excepción de Matías que vino a sustituir a Judas Iscariote). Como característica principal, los apóstoles tenían que haber sido testigos oculares de la resurrección de Cristo (Hechos 1:22). Después de su resurrección, Jesucristo se le apareció a más de 500 personas, siendo Pablo el testigo ocular que recibió la última aparición de Jesús cuando iba camino a Damasco. Es por esta razón que Pablo se clasifica asimismo como un “abortivo” de Jesucristo (1 Corintios 15:8). Abortivo, del original griego, éktroma, es una connotación que se refiere “al último de todos [los apóstoles]”. Pablo claramente nos indica que después de él no hay más apóstoles llamados por Jesucristo, porque como dice el texto, él mismo [Pablo] vino a ser el “último de todos”. Y aquellos que osadamente, pretendieron ser “apóstoles” sin tener el directo llamado de Jesús, fueron clasificados como: “fraudulentos, disfrazados de apóstoles” (2 Corintios 11:13). Jesucristo elogia a la iglesia de Efeso felicitándoles por rechazar “a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos” (Apocalipsis 2:2). Lamentablemente, esto se vuelve a repetir en nuestros días, cuando resurge el mismo patrón de los autollamados “apóstoles” de Cristo. No obstante, en su carta a los efesios, el apóstol Pablo, explica la importante misión de los dones que Cristo dio a su Cuerpo, es decir, a la Iglesia. Pablo dice: “Y él mismo [Espíritu Santo] constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo…” (Efesios 4:11-12). Es evidentemente claro que este pasaje guarda una estrecha relación con una época en que la Iglesia estaba en una etapa primitiva, y existía una gran necesidad por expandir el evangelio. Era una época en que la Iglesia necesitaba obreros especiales, con dones especiales, para edificar, es decir, organizar la Iglesia a la plenitud del evangelio y fundarla con todas las bases doctrinales de las enseñanzas de Cristo. En otras palabras, es lo mismo que usted tener en sus manos los planos para construir un gran edificio, pero necesita reunir los obreros capacitados para comenzar la edificación de la obra. La misión de los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, mencionados en Efesios 4:11-12, se refiere a una repartición de dones entre los santos varones de aquella época, que el Espíritu Santo eligió y perPablo fue llamado personalmente por Jesucristo cuando iba camino a Damasco feccionó, es decir, capacitó, para este fin. Una vez que la Iglesia es edificada, y fundada con toda la plenitud de la doctrina de Cristo, se cumple la misión de estos santos varones y la obra ministerial del evangelio, continúa bajo la responsabilidad de los evangelistas, pastores y maestros. Entonces, cabe aplicar la pregunta: ¿existen o no existen apóstoles en nuestros días? La respuesta, amados pastores y ministros, es obvia: Sí existen y son los verdadero, y sus nombres son: Pedro, Andrés, Juan, Santiago hijo de Zebedeo, Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo, Simón, Judas hermano de Jacobo, Santiago hijo de Alfeo, Matías, y el “último de todos”: Pablo. Los apóstoles que acabo de mencionar son los auténticos, nombrados por la Biblia, llamados por Jesucristo, y cuyos escritos y experiencias aún siguen ministrando a los creyentes de nuestros tiempos. Ellos no te van a engañar porque ellos fueron considerados los jefes superiores de la Iglesia primitiva y hoy día, por medio de la Biblia, continúan siendo los apóstoles de Jesucristo. Los demás, como dijo el apóstol Pablo, son un fraude. Las enseñanzas de los apóstoles y profetas de la Biblia sigue vigente como la Palabra viva y eficaz de Dios para todos los tiempos. Los Falsos Profetas Este mismo sentido se aplica a los “llamados profetas” de nuestros días, ya que, al igual que los “llamados apóstoles” se han levantados falsos profetas por todos los rincones del mundo, tomando el don de profecías como si se tratara de un jueguito en manos de niños. Como le mencioné al principio de este estudio, la gran mayoría de los “profetas” predican temas basados en la prosperidad financiera mientras que ellos mismo se lucran con los millones de dólares que reclaman de sus seguidores. Lo interesante de este asunto es que la mayoría de los falsos profetas suelen ser mujeres. Y esto no caracteriza la nobleza de los verdaderos profetas de la Biblia. De manera que el don de profecía no es algo que usted y yo tomamos para controlarlo según nos place. El don de profecía es una virtud del Espíritu Santo que se manifiesta según el beneplácito don de Dios. Jesucristo mismo nos advierte sobre los falsos profetas que se levantarán en los últimos días para engañar a muchos, tal como está ocurriendo hoy día (Mateo 24:11). No podemos estar tan ciegos como para no darnos cuenta de este asunto, a menos que estemos faltos del Espíritu Santo. Esta extraña manifestación de falsos “apóstoles” y falsos “profetas” está ocurriendo en muchas iglesias y muchos se están dejando engañar. Dios, a través de Moisés, amonestó a su pueblo a no tener temor de los falsos profetas. Note usted como dice el siguiente texto: “Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él” (Deuteronomio 18:22). En la teología la palabra “temor” se interpreta como “respeto” o “reverencia”. La Palabra de Dios es enfáticamente clara sobre aquellos que pretenden profetizar en nombre de Dios y sus supuestas profecías no se cumplen, los tales son falsos profetas, y por lo tanto no debemos tenerle ni respecto, ni reverencia. Y finalmente, en 1ra de Corintios 14:1-3, el apóstol Pablo nos aconseja a procurar [pedir] el don de profecías más que todos los demás dones. Esto se refiere a la interpretación de las profecías ya escritas en la Biblia, que – 2 – Pablo nos alertó sobre los “fraudulentos disfrazados de apóstoles” ‘ 2 Corintios 11:13 “Dios, a través de Moisés, amonestó a su pueblo a no tener temor de los falsos profetas” según el verso 3, son para edificación, exhortación y consolación. No se está refiriendo a profecías nuevas. Si usted verdaderamente quiere recibir palabra de profecía, todo lo que tiene que hacer es buscar en la Palabra de Dios, la Santa Biblia. En ella están registradas, para nuestro conocimiento, todas las profecías de los últimos tiempos. No necesitamos profetas nuevos, de personas que solo se interesan en la fama y el dinero, explotando a los cristianos que se dejan llevar por el espíritu del engaño. “Tenemos una prueba, si realmente existen apóstoles y profetas hoy día que alegan predecir el futuro, entonces, ¿por qué ninguno de ellos pudo profetisar con anticipación lo del coronavirus?” No se preste para forma parte de la charlatanería de los auto-llamados “apóstoles” o “profetas”, porque los tales ya tienen su recompensa, el castigo en el lago del fuego eterno. “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis” (Estas son Palabras dichas por Jesucristo mismo en Mateo 7:15)

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