Si Dios quiere que honre a mis padres, ¿por qué me dio los padres que tengo?

Si quisiera responderte con humor, podría citar 1 Corintios 10.13:

«Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no les dejará sufrir pruebas más duras de lo que puedan soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla.» (DHH)

 

Pero no. Este no es el versículo que corresponde al caso. Mas bien me veo en la obligación de enseñarte (o recordarte) lo que dice este otro versículo:

«Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios.» (Éxodo 20.12)

Y por si estás pensando en argumentarme que este mandamiento aparece en el Antiguo Testamento (como si por esta razón hubiera caducado, ¡je!), te anticipo que en el Nuevo Testamento se repite y se confirma esta instrucción:

«Hijos, obedezcan a sus padres, porque ustedes son de Cristo y eso es lo que les corresponde hacer. El primer mandamiento que va acompañado de una promesa es el siguiente: «Respeta y obedece a tu padre y a tu madre, para que todo te salga bien y tengas una larga vida en la tierra”.» (Efesios 6.1-3, BLA)

 

Así que, como ves, no solo es que Dios quiere que obedezcas a tus padres, sino que te manda que lo hagas y yo creo que esta es una de esas lecciones que Dios nos va dando a medida que obedecemos. Nuestros padres pueden no ser los mejores, pero son los que tenemos y de nosotros depende usar esta realidad a nuestro favor. Por eso, para que te consueles un poco, fíjate también que es el primer

mandamiento con promesa, ¡y vaya promesa! El Señor dice que si respetas y obedeces a tu padre y a tu madre, todo te saldrá bien y tendrás una larga vida. ¿Verdad que vale la pena hacer el esfuerzo?


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