¿Se que a Dios le importa que yo 

sea pobre o tenga dinero?

¿Será que a Dios le importa que yo sea pobre o tenga dinero

Sí, le importa … pero no necesariamente en el sentido en que se cree habitualmente. Seguramente quienes me han preguntado esto lo hicieron porque creían que es una «desventaja» ser pobre, ¡pero Dios no lo ve necesariamente así! Dios sabe que el tener mucho dinero puede ser un obstáculo para la fe.

El Señor sabe que el dinero puede distraerte de las cosas verdaderamente importantes (de entre las cuales, la primera es Dios). Es por esto que Jesús dijo a sus discípulos:

Vendan lo que tienen, y denle ese dinero a los pobres (…) y guarden en el cielo lo más valioso de su vida. Allí, los ladrones no podrán robar, ni la polilla podrá destruir. Recuerden que siempre pondrán toda su atención en donde estén sus riquezas.» (Lucas 12.33-34,)

Jesús sabía que la abundancia de cosas materiales puede distraernos de lo espiritual. Y por eso también nos advirtió:

De hecho, le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.» (Mateo 19.24)

Observa que no dijo que fuera imposible, sino sólo difícil. Una de las interpretaciones de este pasaje indica que las ciudades antiguas eran amuralladas y las puertas se cerraban cuando bajaba el sol, pero había siempre alguna puerta pequeña que se abría en caso de que alguien llegara en medio de la noche. A estas puertas pequeñas se les llamaba «ojo de aguja», y a los camellos, que son bastante grandes, bueno … les costaba pasar. Tenían que agacharse para poder entrar, y probablemente lo que Jesús quiso decir es que los ricos deben agachar la cabeza, deben hacerse humildes, para entrar en el reino de Dios. Sea como fuere, la idea es que las riquezas dan a las personas una sensación de poder y de autosuficiencia que dificulta la espiritualidad.

Por otra parte, si tu pregunta se refiere a cómo podrás servirle, ¡te aseguro que Dios puede usarte independientemente de la cantidad de dinero que tengas! Si no me crees, mira el ejemplo de la Madre Teresa de Calcuta. Su influencia y su ejemplo de servicio son reconocidos mundialmente. Sin embargo, se dice que cuando ella llegó a la India, los oficiales de migraciones le preguntaron por el propósito de su viaje, y ella dijo: «Vengo a ayudar a India». Luego le preguntaron cuánto dinero traía. Entonces ella miró dentro de su bolso y respondió: «Tengo tres monedas y tengo a Jesús, ¡puedo hacer cualquier cosa!»

Además, si te fijas,  la Biblia está llena de ejemplos de cómo Dios puede usar lo poco que tengas si lo pones en sus manos: el pequeño David con una piedrita, que con la ayuda de Dios logró vencer a un gigante, el niño con unos pocos panes y peces, que fueron multiplicados por Jesús para alimentar a miles, y muchos otros. Y a lo largo de la historia hay cientos y cientos de ejemplos de personas que lo único que tenían para poner al servicio de Dios eran sus propias vidas … ¡y ni te imaginas todo lo que Dios puede hacer con esto!

Pero entonces, ¿qué pasa si resulta que eres rico? ¿Cómo encaja contigo todo lo que acabo de escribir si perteneces a una  familia adinerada? ¡Bueno, por supuesto que esto es algo bueno también! Si el Señor te puso en esa situación, seguro que será para bendecirte y usarte. Pero presta atención, porque tienes varias responsabilidades. Primero, reconocer que todo lo que tienes viene de Dios, y agradecerle a Él. Segundo, estarte atento para que jamás esas riquezas te distraigan de lo verdaderamente importante. Y tercero, ser un buen mayordomo de lo que Dios a confiado a tu cuidado. Debes ser un buen administrador del dinero que tienes, no despilfarrando, gastando de manera prudente, y siendo sensible a las necesidades de los que tienen menos. Por supuesto que para esto puedes (y te conviene) pedirle sabiduría a Dios. Recuerda que todo lo que tienes te fue dado por Dios con un propósito. Busca ese propósito y síguelo, y esto pondrá en orden todas tus decisiones, incluidas las que tienen que ver con el manejo del dinero.

Finalmente, lo más importante de todo es que, rico o pobre, ¡Dios quiere usarte a ti, independientemente de tus bienes! El dinero es solo una herramienta para vivir y no tiene nada de malo en sí mismo, pero lo que a Dios más le interesa es tu vida, y eso es lo más valioso que tienes.

¡Sírvelo con ella!


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