El propósito de Dios para la humanidad

El propósito de Dios para la humanidad

Algunos dicen que nos estamos dirigiendo a la extinción; otros, a una dorada era de paz. Pero, ¿qué dice Dios?

La revista Scientific American publicó un artículo que consideraba qué tipo de futuro podía esperar la humanidad. Entre las preocupaciones por los brotes del virus del ébola, Y ahora esta pandemia el holocausto nuclear y la manipulación de los genes humanos, estaba: “¿Tiene la humanidad un futuro más allá de la Tierra?”. Después de evaluar ambientes potenciales en otros lugares del sistema solar, un cosmólogo y astrofísico británico llegó a la conclusión de que la emigración en masa de nuestro planeta es un “espejismo peligroso”.

Pero, irónicamente, vale la pena considerar esa misma pregunta desde un punto de vista espiritual. La Biblia describe también un destino para los habitantes del mundo: un cielo nuevo y una Tierra nueva. Pero, a diferencia del espacio exterior, será un ambiente perfectamente adecuado para nosotros.

Lea Génesis 1-3; Apocalipsis 21-22.

Comience preguntando al Espíritu Santo qué desea que usted aprenda de estos pasajes. Después, léalos y escriba sus primeras impresiones: ¿Qué preguntas tiene usted? ¿Hay algo que no está claro? ¿Qué versículos hablan a su situación actual, y cómo lo hacen?

Génesis 1-2 Durante el relato de la creación, Dios dijo: “Haya” o simplemente “Sea ” y todo lo que Él dispuso llegó a existir. Pero esto cambió en Génesis 1.26, cuando dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Luego, en el capítulo 2, descubrimos que Dios “formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida”, e hizo a Eva de la costilla de Adán (Génesis 2.7, 22).

Nada más en la creación de Dios recibió tal atención personal, práctica y directa, como la humanidad. Adán y Eva no solo fueron creados a imagen de Dios, y diseñados y formados personalmente por Él, sino que, además, se les dio autoridad sobre todos los animales y se les confió el cultivo y la conservación del huerto. La humanidad fue la cúspide de la creación de Dios.

Génesis 3 Este capítulo presenta el origen de todos los problemas, adversidades y sufrimientos que experimentamos hoy en el mundo. Cuando Adán y Eva pecaron, su condición y su ambiente perfectos se perdieron. A partir de ese momento, la humanidad heredó una naturaleza pecaminosa, vivió en una tierra maldecida y fue destinada a morir.

El deseo de eliminar la pobreza y la esclavitud, curar todas las enfermedades, superar la delincuencia y la guerra, y lograr la inmortalidad por medio de la tecnología, nunca será una realidad mientras vivamos con naturalezas pecaminosas en un mundo caído. Pero eso no significa que no tenemos esperanza. Jesucristo —la simiente prometida a la mujer (Génesis 3.15)— vino a redimir a toda persona que crea en Él como Salvador y Señor (Ro 5.17). Las condiciones que la humanidad sueña lograr con sus conocimientos y esfuerzos, podrán ser una realidad solo por medio de Cristo cuando Él impere como Rey.

Jesucristo —la simiente prometida a la mujer (Génesis 3.15)— vino a redimir a toda persona que crea en Él como Salvador y Señor.
Apocalipsis 21-22 En estos capítulos, leemos el final de la historia o, mejor dicho, el comienzo de la existencia eterna de la humanidad redimida. Todos los problemas que nos han afligido a lo largo de la historia, como muerte, violencia, angustia, egoísmo y dolor, ya no existirán. Este pasaje habla del día cuando el cielo descenderá a la Tierra, y Dios habitará entre los hombres. Es una era donde no habrá pecado ni maldición, porque las primeras cosas pasarán, y Dios hará nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21.4, 5).

Los planes de Dios para la restauración de la humanidad del pecado, corrupción y muerte son gloriosos. Pero, por desgracia, muchos nunca serán parte de ellos. Quienes se nieguen a recibir a Cristo como Salvador, seguirán en su condición pecaminosa y sufrirán las consecuencias eternas de una vida no redimida (Apocalipsis 21.8).

REFLEXIONE.
Escriba sus ideas en un diario.

Muchas personas sueñan con un ambiente utópico para la humanidad, y están tratando de hacerlo realidad. Ha habido cristianos que han tratado de crear condiciones en cuanto al reino, para que Cristo pueda recibir una Tierra y una humanidad restauradas cuando Él regrese. Además del desarrollo sostenible, de la distribución igual de la riqueza para todos, de la justicia social, y del transhumanismo (la teoría de que la humanidad puede evolucionar más allá de sus limitaciones actuales, especialmente por medio de la tecnología), ¿qué otras cuestiones están incluidas en esta categoría?

Lea Isaías 13.9-13 y 24.1-6. ¿Qué dicen estos pasajes acerca de los intentos de las personas de mejorarse a sí mismas y de restaurar la Tierra?

¿Qué dice la Biblia en cuanto a nuestros nuevos cuerpos y a la restauración de quienes pertenecemos a Cristo? (Vea 1 Corintios 15.35-58; Filipenses 3.20-21).

¿Qué dice Dios que le ocurrirá al cielo y a la Tierra y a todas sus obras (2 P 3.10-14)? ¿Qué debemos esperar? ¿Cómo debemos vivir?

Todos los problemas que nos han afligido a lo largo de la historia, como muerte, violencia, angustia, egoísmo y dolor, ya no existirán.
RESPONDA.
Es muy fácil olvidar que este mundo no es nuestro hogar. Por necesidad, la mayor parte del tiempo la dedicamos a satisfacer nuestras necesidades materiales, atender a nuestra familia, cultivar relaciones e innumerables actividades más. Ninguna de estas cosas es mala, pero pueden desviar nuestra atención de nuestra esperanza eterna y de la redención final de Dios. Piense en lo que está consumiendo su tiempo.

A veces, necesitamos preguntarnos si hemos comenzado a dar más prioridad a este mundo que al futuro. ¿Nos gustaría que Jesús pospusiera su venida, hasta que hayamos disfrutado un poco más de los placeres de este mundo?

REPASE.
Memorice Colosenses 3.1-4, y pida al Señor que le ayude a centrar sus pensamientos y anhelos en la eternidad con Él. Luego, permita que cada dificultad, dolor y pérdida que encuentre, sea un recordatorio del día en que toda dificultad pasará, y que todo será hecho nuevo. Lea otra vez los dos capítulos finales de Apocalipsis, y dígase a sí mismo: “Este es mi futuro. Un día estaré aquí”.

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