Manual para Evangelismo Cristiano
Acerca de las clases

La persona de Cristo/ Formacion Cristiana

1) La persona de Cristo.

Juan 1: 1-3 y 14.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Colosenses 1: 15-16.

“Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.”

Filipenses 2: 6-11.

“el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”

Hebreos 1: 8-12.

“Más del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros. Y. Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, más tú permaneces; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura, Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán.”

Juan 17:5.

“Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.”

Juan 8: 58.

“Antes que Abraham fuese, yo soy.”

Russell enseñó que Cristo no tuvo una resurrección corporal.

La narración de la Escritura la hace muy clara. La tumba en la cual fue puesto el cuerpo de Cristo fue encontrada vacía por los discípulos (Juan 20: 3-8; Mateo 28: 6; Lucas 24: 3); y aun cuando varias veces, al principio, no lo pudieron reconocer, y aun cuando él tenía poder para aparecer, desaparecer y reaparecer de nuevo, según le parecía mejor, le reconocieron, sin embargo, en actos físicos familiares como en el partimiento del pan, la comida, etc. (Lucas 24: 30). Y Tomás no creyó hasta que sus dedos habían tocado las huellas de los clavos y las heridas de la lanza.

(Juan 20: 26-27).

En otra ocasión Él se puso en medio de ellos y les dijo: Paz a vosotros. Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían espíritu. Mas él les dice: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos a vuestros corazones? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy: palpad, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos como veis que yo tengo. Y en diciendo esto, les mostró las manos y los pies.

¡Sin embargo, Russell nos dice que el hombre Jesús no tuvo una resurrección corporal! Cuando a este notable intérprete se le preguntó qué sucedió con el cuerpo de Cristo si no se levantó de los muertos, se vio que él es difícilmente tan ingenioso como lo eran los engañadores del día de Cristo.

Estos dijeron: Decid: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros (Mateo 28: 13); pero Russell conjetura que puede haberse disuelto en gases, o haber sido guardado en alguna parte por el Padre como una especie de memorial.

Esto sería indudablemente el clímax de lo ridículo si no pareciera tan sacrilegio. ¡Guardado como un suvenir o disuelto en gases!

2) La divinidad  de Cristo.

Russell enseñó que la divinidad de Cristo cesó con el Calvario, así como también su humanidad; pero las Escrituras enseñan de otra manera. Que Jesucristo fue divino lo mismo que humano, está enseñado en pasajes numerosos e inequívocos.

Él se llamó a sí mismo el Hijo del hombre que está en el cielo (Juan 3: 13); se identifica a si mismo con el Padre (Juan 14: 9-10); y Pablo escribe de la segunda venida de Cristo: Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo (Tito 2: 13). Además: “Mas al Hijo: Tu trono, oh Dios por el siglo del siglo” (Hebreos 1: 8). El Maestro permitió a los hombres que lo adoraran y le llamaran Dios (Juan 9: 38).

Tomás dijo: “Mi Señor y mi Dios” (Juan 20: 28). Pablo habla de Cristo como siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual a Dios (Filipenses 2: 6), y en Colosenses 2: 9, declara: “Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente.”

3) La resurrección.

Russell enseñó que no habría resurrección corporal; pero las Escrituras no están de acuerdo con él.

Hechos 24: 15. “Teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.”

Romanos 14: 10. “Todos hemos de estar ante el tribunal de Cristo.”

2  Corintios 5: 10. “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.”

Romanos 8: 11. “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.”

4) El estado intermedio.

Enseñó que después de la muerte el alma queda inconsciente, o como dicen algunos, duerme.

Lucas 23: 43. “Hoy estará conmigo en el paraíso.”

2 Corintios 5: 6-8. “Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor  (porque  por  fe  andamos,  no  por  vista);  pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.”

También Filipenses 1: 21-24; Lucas 16: 19-31.

5) Los incrédulos   tendrán   otra   oportunidad después de la      muerte para ser salvos. Russell dice que sí; pero ¿qué       dicen las Escrituras?

Hebreos 9: 27. “Y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una vez, y después él; juicio.”

Juan 3: 36. “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”

También Mateo 25: 31; Lucas 16: 26; capítulo 9: 43-44; Apocalipsis 20: 10; Mateo 25: 41; Hebreos 12: 29; 2da de Tesalonicenses. 1: 9.

Enseñe que Russell era profeta falso.

Las gentes cristianas han diferido siempre en algunos puntos en cuanto a la segunda venida de Cristo, especialmente en su relación al milenio y a la consumación de su reino. El Sr. Russell puede ser clasificado entre los pre-milenaristas, pero se cuenta entre los profetas insensatos que creen que pueden saber el tiempo de su venida, la cual el Señor declaró que estaba oculta aún de él mismo (Mateo 24: 36).

Y además dijo: No toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad (Hechos 1:

7). Hay sin duda una fascinación para algunas mentes por la especulación o el intento del cálculo del tiempo de la venida de Cristo y el fin del mundo. El pastor Russell ha tocado esta cuerda con algún éxito sólo que sus predicciones, como el resto de la misma índole, no han sido ciertas. ¡Por su admirable aritmética, la segunda venida de Cristo ya tuvo lugar y ocurrió en el año de 1874! Exactamente cómo, dónde o con qué propósito, no se manifiesta.

El fin del mundo iba a ser, según Russell, en octubre de 1914, precisamente cuarenta años después de la segunda venida en 1874. Pero como de costumbre, el profeta estaba equivocado. Sería de esperarse que cualquier hombre de alguna sensibilidad moral guardara silencio modestamente después de tan egregias equivocaciones y falsas adivinanzas, pero no pasa así con el señor Russell. El cometió simplemente un ligero error en sus cálculos.

(Nota: He hecho uso de un folleto escrito por E. B. Pollard, traducido al castellano y publicado en “El atalaya”).

  1. Yo soy mormón.

Enseñen que tuvo el mormonismo un origen muy reciente para ser la religión verdadera de Jesucristo.

Fue organizado por José Smith en el año de 1830 Smith pretendía ser profeta de Dios y que un ángel se le apareció, revelándole que todas las denominaciones religiosas eran malas y sus ministros corrompidos.

El mormonismo existe, pues, bajo la pretensión de que la iglesia de Cristo se ha extinguido por completo. Pero ¿qué dicen las Escrituras?

Mateo 16: 18. “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.”

Enseñen  que  los  mormones  tienen  apóstoles  que pretenden  ser  los  sucesores  de  los apóstoles de Jesucristo.

Pero los apóstoles, según el Nuevo Testamento, eran embajadores.

2 Corintios 5: 20. “Así que somos embajadores de Cristo.”

Efesios 6: 20. “Por el cual soy embajador en cadenas.”

Los embajadores no son necesarios para la existencia u organización de un gobierno, se les puede retirar de su misión en cualquier tiempo. Tal fue el carácter de los apóstoles en el Nuevo Testamento; pero los del mormonismo son necesarios a la misma existencia de su iglesia y en esto son diferentes de los antes mencionados.

Además los apóstoles del mormonismo no han visto a Jesucristo,  lo que era requisito  del apostolado.

Hechos 1: 20-22.

“Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, Y no haya quien more en ella; y: Tome otro su oficio. Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.”

2 Pedro 1: 16. “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.”

También enseñen que sus ancianos tienen autoridad sobre el pueblo, lo que está prohibido  por la Palabra de Dios.

Mateo 20: 25-26. “Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.”

Enseñeque  los    mormones    pretenden    obrar milagros.

Pero   los   milagros   han cesado según la   Palabra divina.

1 Corintios 13: 8-10.

“El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.”

Enseñen    que  José  Smith,  el  fundador  del mormonismo era profeta falso.

En el libro “mormón, doctrinas y pactos”, se encuentra la siguiente revelación:

Revelación de Jesucristo a José Smith hijo, y seis ancianos, y a los hijos de Moisés, conforme al santo sacerdocio que recibió de su suegro, Jethro; que lo recibió mediante Caleb y éste mediante Elihú, y éste de Jeremías que lo recibió de Gad, y éste de Isaías; e Isaías lo recibió por la mano de Dios. Isaías también vivía en los días de Abraham y recibió las bendiciones con él; Abraham recibió el sacerdocio de Melquisedec, quien lo recibió por medio del linaje de sus padres hasta Noé y de Noé hasta Enoc por medio de sus padres; y de Enoc hasta Abel, que fue muerto por su hermano, quien recibió el sacerdocio por mandato de Dios por medio de su padre Adán; cuyo sacerdocio continúa en la iglesia de Dios por todas las generaciones y es sin principio de días o fin de años.

Fijándonos en las últimas tres o cuatro líneas de esta notable revelación, leemos que el sacerdocio continuaba por todas las generaciones. Si así es, entonces la iglesia nunca se ha extinguido, y por consiguiente esto contradice a la primera revelación, que afirmó que todas las instituciones religiosas estaban corrompidas y sus miembros depravados.

En una revelación Smith afirma que la iglesia había apostatado; en otra, que había una línea no interrumpida de sacerdotes por todas las generaciones. ¿Cuándo dijo la verdad? Ambas declaraciones pueden ser falsas, pero no verdaderas, porque se contradicen; en consecuencia estas contradicciones demuestran que José Smith fue un falso profeta.

Además de contradecirse las dos revelaciones, la pretendida revelación de la sucesión sacerdotal es un conjunto  de absurdos, pues analizando dicha revelación se encuentran los siguientes:

1) Afirma que Isaías vivía en los tiempos de Abraham, cuando en realidad Abraham vivió mil153 años antes que Isaías.

2) Tal revelación dice que Caleb recibió las ordenación al sacerdocio por medio de elihú, cuando en verdad Elihú nació 80 años después de muerto (Números 26: 25, y 1era de Samuel 1: 1.)

3) Afirma también que elihú fue ordenado por Jeremías, cuando lo cierto es que Jeremías nació cerca de 580 años después de la muerte de Elihú.

4) También dice que Gad fue ordenado por Isaías cuando la verdad es que Gad vivió 989 años ante de Isaías.

Sobre esta revelación absurda y fraudulenta  se funda el  Sacerdocio  del  Mormonismo.» No  cabe  duda  que José Smith fue un falso profeta.

Enseñen que el libro de mormón se ha declarado por eruditos competentes como fraudulento.

Competentes literatos egipcios han examinado los caracteres que se publican en la historia escrita por José Smith y declaran que no hay caracteres egipcios en la copia que les han presentado.

El profesor Santiago B. Angeli, de la Universidad de Ann Arbor, Míchigan. Dice: “La impresión que se recibe, es que el documento es fraudulento.

El profesor Chas. H. Davis, dice: estoy familiarizado con los idiomas egipcios, caldeo, asirio, y árabe: además, conozco muchas de las lenguas orientales y declaro, positivamente, que no hay en la susodicha copia ni una letra siquiera de ningún idioma oriental. Un estudio cuidadoso de la copia exacta demuestra que los caracteres que existen, fueron puestos al tanteo por una persona completamente ignorante; porque no presentan semejanza ni aun con los signos de la taquigrafía. (Copiado del libro Doctrina y Pactos del mormonismo por Bay. páginas 263al266).

El profesor Chas Anthon tenía los caracteres que le presentó Martín Harris, un mormón que pretendió haber visto las planchas. Harris pretendió que el profesor Anthon le dijo que los caracteres eran verdaderos y que la traducción de ellos por José Smith era correcta.

Los mormones se envanecen mucho por esto, pero hay que notar cómo cambian sus semblantes cuando se les lee la declaración que publicó el profesor Anthon antes el mundo: Este escrito (los caracteres) es, en verdad, un registro singular, pues se componen de toda clase de caracteres torcidos, dispuestos en columnas y que evidentemente han sido preparados por alguna persona que tenía delante un libro que contenía varios alfabetos.

Letras en griego y en hebreo, líneas transversales y adornadas, letras romanas invertidas o puestas de lado, que fueron arregladas en columnas perpendiculares, concluyendo el todo con una línea circular ruda. (Presidencias y Sacerdocio por Kelly, págs. 203 y 204).

En muchas polémicas que he tenido con los mormones les he pedido que me den el nombre solamente de un lingüista que sepa egipcio y que testifique que los caracteres citados son egipcios; pero jamás lo he podido conseguir.

Enseñen que este libro abunda en contradicciones.

Las siguientes son algunas de ellas: II Nephi 11,34 dice: Cualquiera que no cree en mí y no es bautizado, será condenado.    No puede haber una afirmación más clara de que todos aquellos que no sean bautizados se condenarán; pero podemos leer en Enos

1,1al8: He aquí yo os hablaré de la lucha que tuve delante de Dios antes de que pudiera obtener el perdón de mis pecados . . . las palabras que yo había oído muchas veces que mi padre hablaba tocante a la vida eterna, penetraban profundamente en mi corazón y mi alma sentía hambre y yo me arrodillé delante de mi Hacedor y clamé a Él, en oración poderosa, suplicando a Él por mi propia alma, y todo el día clamé a Él . . . y oí una voz que decía: Enós, tus pecados te son perdonados y recibirás las bendiciones de tu Dios; y  ya Enós sabía que Dios no podía mentir; por consiguiente, mis culpas fueron quitadas.»

En el III Nephi 11,34 se nos dijo que aquellos que no fueran bautizados se condenarían y en Enós se dice que fue salvo sin bautismo y en contestación a su oración. Otro caso de salvación en respuesta a la oración y sin bautismo se relata en Mosiah 4: 2-3; también otro caso se encuentra en Alma 18: 40-43 y otro en Alma 19: 29.

Una contradicción notable de salvación bautismal está en Alma 26: 17-24. Y aconteció que cuando yo estaba más afligido por los remordimientos de mis culpas. . . clamé profundamente desde lo más íntimo de mi corazón: ¡Oh Jesús! Hijo de Dios; ten misericordia de mí, porque estoy en hiel de amargura y rodeado con las cadenas sempiternas de la muerte; y he aquí cuando pensaba esto, no me acordaba más de mis pecados y oh qué gozo y qué luz tan maravillosa contempló, pues mi alma se inundó de gozo. .. Y desde aquel tiempo hasta ahora he trabajado sin cesar por traer almas al arrepentimiento, para que gusten el gozo sumo que yo he gustado, para que ellas también puedan nacer en Dios y ser llevadas del Espíritu Santo.

Aquí hay un hombre nacido de Dios y lleno del Espíritu Santo en respuesta a su oración y sin recibir el bautismo; sin embargo, en Nephi II, 11,34. Se nos dice, como ya lo vimos: cualquiera que no séa bautizado, será condenado.»

¿Se contradice Dios de esta manera? Seguramente que no: luego el libro de mormón no es un libro inspirado por Dios.

Enseñen que contiene algunos absurdos notables.

Hay algunos absurdos en el Libro de Mormón:

En Mosiah 2,19 se afirma, al hablar del enemigo de Dios: Si él cede a las seducciones del Espíritu. El acto de seducir nunca se usa en buen sentido; los hombres son seducidos por el mal, pero nunca para hacer el bien o por ser buenos.

Cuando se menciona a los «lamanitas» en el Libro de Mormón, entiéndase que se refiere a los indios de Norte América; pues ahora, notad el siguiente absurdo: III Nephi

2,14y15, dice: Y aconteció que los lamanitas que se habían unido con los nephitas, contándose entre nephitas, su maldición se quitó de ellos Y su piel se hizo tan blanca como la de los nephitas.

Note el hecho que cuando los lamanitas se convirtieron, se tornaron blancos.

Notad este otro hecho: que cuando un lamanita se convierte, se toma en blanco: ahora léase II Nephi 30:5, del libro de Utah y II Nephi de la Iglesia Reorganizada, dice: y el Evangelio de Jesucristo será predicado entre ellos; por lo tanto serán restaurados al conocimiento de sus padres, y no pasarán muchas generaciones entre ellos hasta que llegue a ser una raza extremadamente blanca.

Pero ahora léase en IV Nephi 1,2: Aconteció que en el año 36 todos los pueblos sobre la faz de la tierra se convirtieron al Señor, tanto los nephitas como los lamanitas. Nótese el hecho que cuando un lamanita (indio) se convierte, se vuelve blanco; asimismo observe que en el año 36 todos se convirtieron. Por consiguiente, si el Libro de Mormón es verdadero, todos los indios se volvieron blancos y cesaron de ser indios sobre la faz de la tierra; pero he aquí que la raza todavía existe; en consecuencia, el libro del mormón miente.

¿Es,   pues,   un   libro   de   Dios   si   está lleno de contradicciones consigo mismo y con la  Biblia, y de tales absurdos?

Que crea en él quien pueda admitir tan grandes errores. El lector habrá notado el hecho que al citar I y II Nephi, se cita primero el libro de Utah y después el de la Iglesia Reorganizada, pero ambos dicen exactamente lo mismo.

Dice la palabra de Dios: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, pero los mormones se dedican principalmente a la obra de hacer prosélitos de entre los creyentes de todas las denominaciones. ¿Por qué no van y evangelizan a los paganos, a los incrédulos y perdidos?

(Nota: Hemos citado con frecuencia al folleto titulado: El Mormonismo,» por Bogard).

 

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