CURSO SOBRE EL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS
Acerca de las clases

Conocer a Jesús ese es el objetivo de este curso. Ponerte en contacto íntimo con Aquel que
interviene en tu historia, que te conoce y te ama.
Déjate tocar, involúcrate, reconoce que lo que sucede en el Evangelio, sucede en tu propia vida, y
que las palabras de Jesús se dirigen a ti, en tu situación concreta actual.
No son historias del pasado ni para los demás, son para ti hoy.
Dice el Señor: “Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta,
entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.” (Ap 3, 20).
¡Dios toca a tu puerta! No es un Dios lejano y ajeno que se desentiende de ti, sino que está ahí,
afuerita, esperando que le abras. Quién sabe cuánto tiempo lleva esperando, esperando que oigas
Su voz. Y a pesar de tu sordera o de tu indiferencia, no se ha ido ni se irá.
CURSO SOBRE EL EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS
INTRODUCCIÓN
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No estamos acostumbrados a oír Su voz. Más bien le hablamos, le soltamos lo que nos pasa, le
encomendamos nuestras intenciones, incluso quizá también hasta le agradecemos, pero luego nos
vamos. No le damos oportunidad de hablarnos.
Pues bien, en este curso se la daremos.
Ha llegado el momento de aprender a escucharlo.
Y para abrirnos a lo que Jesús quiere decirnos, no hay mejor lugar que los Evangelios, porque no
sólo nos hablan de Jesús, sino que Él mismo nos habla.
¿Qué significa Evangelio?
La palabra viene del griego ‘evangelion’, que significa ‘buena nueva, buena noticia’.
Y ¿cuál es esa buena noticia?
Que Dios nos ama tanto que se ha hecho Hombre, para rescatarnos de nuestros pecados y miserias,
restaurar nuestra amistad con Él, e invitarnos a pasar juntos la eternidad.
¿Qué contienen los Evangelios?
Narraciones sobre algunos aspectos de la vida, ministerio, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.
¿Por qué sólo de algunos aspectos?
Porque a los Evangelios no les interesa abarcarlo todo. Por ejemplo, no dan datos que
probablemente nos hubiera encantado conocer: cuánto medía Jesús, de qué color eran Su pelo y
Sus ojos, etc. Y es que no se trata de reportajes periodísticos, sino de escritos teológicos, es decir,
que nos comunican verdades acerca de Dios. Los autores de los Evangelios no quieren convertir a
Jesús en personaje del pasado, sino hacernos ver que está presente en nuestra vida actual, que Jesús
no sólo fue, sino es. Entró en la historia, pero no se quedó allí, la rebasa, la trasciende, está vivo
hoy.
Así, los datos históricos e incluso los lugares que se mencionan en los Evangelios, tienen, además
de su dimensión real, histórica, geográfica, etc. una intención teológica.
Los Evangelios no son tratados de historia, geografía, sociología, etc. que encerrarían sus
narraciones en el pasado. Son llamadas actuales a la fe.
Abrir el Evangelio es encontrar a Jesús que te dice palabras que te sorprenden, consuelan, exhiben,
explican, desnudan, consuelan, sacuden, y siempre te revelan que Dios te conoce, te ama, te llama.
El Evangelio es Palabra viva de Dios que te habla hoy. Es un género literario bíblico que no se
parece a ningún otro, porque Aquel de quien habla, es Quien te habla.
¿Qué papel desempeñan los Evangelios en la Biblia?
Los Evangelios hablan sobre Jesús y muestran que en Él se cumple lo que Dios prometió en el
Antiguo Testamento.
El Antiguo Testamento (que comienza en el Génesis, con el relato de la creación del mundo, y
termina con el libro del profeta Malaquías), es un conjunto de 46 libros, en los que se va
desarrollando la historia de la salvación. Narra cómo Dios se revela al ser humano (pues éste por sí
mismo jamás hubiera podido descubrirlo o conocerlo); establece una alianza de amor con el
hombre para salvarlo; y cuando el hombre la rompe y le es infiel a Dios, Dios no lo borra de la faz


de la tierra, sino responde con la promesa de enviar al Mesías, a rescatarlo de su infidelidad, de sus
miserias.
Jesús es ese enviado de Dios, que ha venido a restaurar nuestra amistad con Él, a establecer Su
Reino en la tierra, y a invitarnos a edificarlo y habitarlo.

Si todos hablan de Jesús, ¿por qué no hay sólo un Evangelio?
Porque aunque todos hablan de Jesús, cada Evangelio fue escrito para comunidades distintas.
Hay quien se pregunta si el hecho de que los Evangelios sean distintos indica que unos dicen la
verdad y otros no. Para responder, cabe considerar el siguiente ejemplo:
Un automovilista choca su coche contra un árbol en una calle. Los vecinos salen a ver qué pasó. Si
se les pregunta qué sucedió, todos hablarán del mismo accidente, pero cada uno según su enfoque.
Por ejemplo, un joven que sabe de autos, contaría que el coche que se estrelló era de tal marca, de
tal año, color, etc. Una señora platicaría que chocó un joven irresponsable que manejó
alcoholizado, porque como madre de familia le preocupa que sus hijos beban demasiado, peor aún,
que manejen después de haber tomado. Una muchacha relataría a sus amigas que el que chocó
‘¡estaba guapísimo!’. Un señor lamentaría la pérdida total del automóvil y se preguntaría si estaba
asegurado.
El hecho de que hubiera diversas versiones del mismo accidente, no significa que unas fueran
ciertas y otras no, (más bien al contrario: cuando todos los involucrados narran exactamente lo
mismo, se nota que se pusieron de acuerdo), sino simplemente que se trata enfoques diferentes.
¿Cuántos Evangelios hay?
Cuatro. Son los de san Marcos, san Mateo, san Lucas y san Juan. Consideremos brevemente sus
autores y principales características:

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